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El ADD: ¿Una “locura” contemporánea o un nuevo dispositivo
disciplinario? - Lic. Mariano Acciardi – (54 9 11) 15 41872423 –
Eje Temático: Estigmatización del paciente psiquiátrico.
Temática: Psiquiatría y Psicoanálisis
Palabras claves: ADD, ADDH, Atención, Educación, Narrativas contemporáneas.
Abstract:
Asistimos hoy a una suerte de “epidemia” de lo que tranquilizadoramente l amamos ADD.
Surgen algunas preguntas respecto a su veloz expansión. ¿Siempre existió? ¿A qué se
debe su existencia en nuestra época? ¿Se descubrió recientemente? ¿Cuáles son sus
causas reales? ¿Se encuentra suficientemente definido?. Desde el nacimiento de la ciencia
han sido numerosos los reduccionismos que intentan otorgar a sistemas complejos la
apariencia de ser notablemente simples y pasibles de ser incluidos en ilusorios
determinismos bien establecidos. “Se debe a un “déficit” de dopamina” podría ser uno de
el os cerrando los caminos de la verdad en perfectas burbujas de saberes que tienen la única
virtud de acallar la verdad que se enuncia en el sujeto que lo padece. Saberes que intentan
dar respuestas simples biológicas a complejos problemas socioculturales como ser la
educación, la ciencia y la cultura contemporánea. La ritalina pasaría a ser aquel “soma”
perfecto de la novela de Huxley. Se cierran así los caminos para dar respuestas valederas a
problemas tales como la radical disimetría cultural entre el anquilosado personal de las
escuelas tradicionales y los alumnos ágiles viajeros del cyberespacio y la cultura de la
imagen. Cierre que no permite plantear preguntas tales como: ¿Qué es a lo que no-se-
atiende? ¿Cuál es la causalidad subjetivas que determina esa no-atención? ¿Continúa
siendo la escuela una institución formativa privilegiada en la era de Internet y las
comunicaciones? ¿Proporcionan las instituciones tradicionales a nuestros jóvenes
instrumentos formativos adecuados a su constitución subjetiva como sujetos del saber?
Objetivos:Determinar la adecuación o no de la excesiva simpleza con que se presenta el síndrome y sus determinaciones biológicas.
Develar algunas de las posibles determinaciones socio-culturales de la expansión actual del síndrome Reflexionar acerca de la Cultura y la Sociedad contemporánea en sus relaciones con “lo que hay que saber” y a “lo que hay que atender”Reflexionar respecto de la diferencia entre el modo en que se clasifica y lo que sería un real “proceso diagnóstico”Utilizar el mencionado síndrome como disparador para la formulación de preguntas acerca de su existencia que permitan dar cuenta de la complejidad que bajo la sigla se oculta.
Metodología:Análisis directoInvestigación bibliográficaReflexión crítica El ADD: ¿Una “locura” contemporánea o un nuevo dispositivo
disciplinario?

“ Gestos de apropiación unívocos y hegemónicos buscan reducir lo irreductible apelando a la necesidad de urgencias eficaces y resoluciones inmediatas (Tortorelli A. 2004, XX Jornadas Anuales de la AAPPG, Citado por Vasen J.2007, Pag 51)El ADD, una “epidemia” de la época Objetivos:
- Determinar la adecuación o no de la excesiva simpleza con que se presenta el síndrome y
sus determinaciones biológicas.
- Develar algunas de las posibles determinaciones socio-culturales de la expansión actual del
síndrome
- Reflexionar acerca de la Cultura y la Sociedad contemporánea en sus relaciones con “lo
que hay que saber” y “a lo que hay que atender”
- Reflexionar respecto de la diferencia entre el modo en que se clasifica y lo que sería un real
“proceso diagnóstico”

Utilizar el mencionado síndrome como disparador para la formulación de preguntas acerca de su existencia que permitan dar cuenta de la complejidad que bajo la sigla se oculta.
Metodología:
Análisis directo
Investigación bibliográfica
Reflexión crítica
Introducción:
Asistimos hoy a una suerte de “epidemia” de lo que tranquilizadoramente l amamos ADD.
Surgen algunas preguntas respecto a su veloz expansión. ¿Siempre existió? ¿A qué se
debe su existencia en nuestra época? ¿Se descubrió recientemente? ¿Cuáles son sus
causas reales? ¿Se encuentra suficientemente definido?.
Desde el nacimiento de la ciencia han sido numerosos los reduccionismos que intentan otorgar a sistemas complejos la apariencia de ser notablemente simples y pasibles de ser incluidos en ilusorios determinismos bien establecidos.
La inespecificidad de los síntomas que se agrupan en el síndrome (distractibilidad, desatención, hiperactividad e impulsividad) hacen que cualquier niño pueda ser incluido en el mismo con no más determinación que la de encontrarse un poco “exitado” o “contento”, o bien recientemente ha pasado por una situación más o menos “traumática”. Normalmente porque alguien tiene fiebre un médico no diagnostica sin más una gripe.
El síndrome aparece curiosamente propiciado por las instituciones educativas más que por instituciones médicas. Los laboratorios se encargan por supuesto de alimentar este nuevo develamiento de la “locura” de la época.
¿Qué es más simple, la urgencia de encontrar la gran panacea (el soma de Huxley), y reducir a ella la causa de todo trastorno o preguntarnos por las condiciones socio-educativas que hacen a la actual “epidemia” de estas conductas agrupadas entre sí (la terna del ADD) ? Desarrollo:
La Dopamina tiene la ventaja además de ser más concreta de poder ser medible facilmente.
Estudiar de que manera el sistema educativo (de donde hoy salen la mayor cantidad de
diagnósticos de ADD), está implicado en aquello que diagnostica es mucho más complicado.
Quizás asistamos hoy a una situación en que la Escuela con su fin de aplacar la
inadecuación cada vez más patente entre educación tradicional y vidas contemporáneas,
recurre a la química. De la misma manera en que en la antigüedad las guerras eran con
piedras y palos, progresivamente perfeccionados, la escuela utilizaba punteros. Hoy los
gobiernos no pueden más que recurrir a la química en su afán de dominio, curiosamente la
escuela hace lo mismo. Poco a poco va desarrollando sus propias “armas químicas”.
Difícil es que alguna vez en la historia haya existido una brecha tan grande entre generaciones que hagan tan distinta la vida de los jóvenes adolescentes de hoy; de la que han tenido sus padres a su edad. El gran desarrol o de las comunicaciones y las tecnologías a el as asociadas se encuentra hoy trastocando radicalmente los modos de relación social y mediaciones existentes. Muchos padres y docentes, inmigrantes o extranjeros digitales (Prensky, 2001), no alcanzan a comprender la radical diferencia existente entre sujetos en los que la constitución subjetiva de lo social se encontraba mediatizada por “la calle” y una constitución subjetiva esencialmente mediada por la “autopista informática”. No es lo mismo una sala de chat que un salón de una fiesta, jugar a la mancha que jugar a un arcade, ir a la biblioteca que buscar en google. No es lo mismo tener un album de fotos para mostrar a una visita que colocar las fotos en facebook. No es lo mismo compartir la referencia a un buen libro que compartir favoritos en delicius. No es lo mismo el club del barrio que Orkut.
Las distancias, los estímulos, las velocidades, los ritmos, lalangue, son radicalmente distintos.
El ADD es hoy un paradigma a defender con uñas y dientes por la simpleza de las determinaciones que formula y la practicidad de la supuesta acción sobre el síndrome a través de la medicación. Es mucho más complejo realizar el intento de enmarcar lo singular de un padecer en una particularidad que permita entender sus líneas de estructuración y conformación, aún aunque estas no lo agoten; que reducir a un determinismo biológico una conducta. Esto implica la oposición entre la complejidad de la diferencia y la simpleza de lo igual.(Vasen J. Ibid, Pag.54) Es posible realizar una simple clasificación en virtud de poder administar un medicamento, de la manera en que usualmente se hace este “diagnóstico”, con dudosos cuestionarios que luego de algunas preguntas definen la sanción: ADD. Sin embargo esto difiere enormemente de un auténtico “proceso diagnóstico” en donde se evalúe detenidamente la singularidad de cada caso. Sin duda un “Proceso Diagnóstico” no es algo hoy “adaptado” a los tiempos y la vertiginosidad contemporáneas. Curiosamente el ADD con estos cuestionarios puede ser rápidamente “encontrado” y “tratado”: Ritalina, el soma del milenio.
Si se realizara un análisis mucho más riguroso de cuáles son las múltiples determinaciones que dan cuenta de la aparición contemporánea de este síndrome, es posible que puedan develarse importantes determinaciones socio-culturales mucho más interesantes que su simple reducción a un determinismo biológico. En el presente trabajo se pasará revista rápidamente a algunas de ellas, que hacen a la fundamental relación de la escuela, con la sociedad y sus “alumnos”. Siendo éstas las que mayormente demandan el control de tal síndrome. Organización Jerárquica vs Organización Reticular del saber y la culturaLa educación tradicional se erige en el marco de una especie de monopolio de lugares otrora ocupados por padres-escuela-estado. La ética hacker ha planteado una alternativa peligrosa para este tipo de organización jerárquica: La red. En su extremo distribuido se presenta como una horizontalidad casi absoluta, un aplanamiento de las jerarquías sin precedentes. El movimiento GNU ha demostrado con creces la gran ventaja que este tipo de organización, esencialmente del trabajo, presenta frente a la tradicionalmente evaluada como la mejor y más respetable: La estructura jerárquica medieval catedralicia.(Raymond. E.S.(1998), “La catedral y el bazar”) La escuela tradicional, en muchos aspectos se resiste a poder entender el modo de organización horizontal de los conocimientos que se ve plasmado, aunque con restricciones en un wiki o en un blog. (Ugarte D. (2007) “El poder de las redes”, De la pluriarquía a la blógsfera) La ilusión de las bondades de la organización jerárquica de los conocimientos, sacralizada en la escuela tradicional, ha sido vilmente develada por la organización tecnológica de la información. Otrora se ubicaba a la calculadora como aquel aparato tecnológico que obstaculizaba el aprendizaje de las matemáticas. Hoy ese lugar ha venido a ser ocupado por Internet. Desde el punto de vista de la escuela, su valor se encuentra generalmente desprestigiado o simplemente ignorado en las instituciones escolares. Esto constituye las antípodas de lo que ocurre desde la perspectiva de los alumnos, en donde lo desprestigiado es el conocimiento escolar y por el contrario lo valorizado tiene que ver con otros intereses que cada vez se encuentran más alejados de los intereses que postula como objeto la escuela y en donde su acceso se encuentra fuertemente facilitado por las tecnologías de la información. Antes el saber era regulado por la autoridad, por reglas y legitimaciones (Vasen J. Ibid, Pag 76), hoy los medios y las comunidades parecen poco a poco ir tomando ese papel. Medios y comunidades que no necesariamente responden siempre a estructuras jerárquicas ordenadas por la autoridad o los capitales.
Eventualmente esta nueva forma de organización de las normas y las reglas es percibida por inmigrantes y extranjeros a la cultura cibernética como anomia, cuando no necesariamente la ausencia de autoridad implica anomia o ausencia de normas, sino, tal como lo enseña el psicoanálisis, todo lo contrario (Freud S. (1913) Totem y Tabu,Amorrortu ). La cultura hacker plantea que la información y la cultura son patrimonio de las masas, de la humanidad, los gobiernos y las organizaciones tradicionales se esfuerzan sin éxito por controlarla. La lucha entre las organizaciones económicas que intentan controlar la circulación de la cultura y la información (SADAIC, Discográficas, las grandes Media) desesperadamente intentan detener, controlar lo que la “organización” hacker en el marco de su supuesta anomia no se cansa de descontrolar y desregular. La Web2 es la patente y natural conclusión de tal lucha. Wikileaks, la blogsfera, los anonymizer proxies, se hacen incontrolados difusores de información, difícilmente disciplinables (Habría que probar con Ritalina) Toda la infraestructura de comunicaciones que subyace a Internet, tanto desde el punto de vista de sus protocolos como desde la ética de aquellos que han creado las condiciones de posibilidad de esta red, han sido pensadas con una estructura horizontal y sin autoridades privilegiadas.
La puja por el control de la información, el saber y la cultura se encuentra en una guerra desde hace siglos. De esta guerra la imprenta fue la primera batal a perdida por la Catedral, ya que permitió que el saber saliera de los monasterios y el control de la Iglesia Medieval. Internet es otra gran batal a,. Batal a que superó enormemente al primer intento controlado por los monopolios que dieron lugar a la gran explosión de los medios de comunicación, superación de la red esencialmente motivada por su increible estructura reticular y frecuentemente en oposición a los monopolios que no dejan de dar manotazos desesperados por controlarla. Batal a de la que aún no es posible definir sus vencedores. En medio de esta gran guerra del saber y la cultura, la escuela no es más que un pequeño soldado herido y titubeante, dispuesto con sus últimas armas químicas a controlar a las nuevas generaciones: Ritalina. “Atender en clase”
¿Por qué no “atienden” los chicos en la escuela. En el mejor de los casos porque los aburre,
en el peor por problemas extraescolares que los aquejan (miseria, duelo, hambre, etc). ¿Qué
hacemos para que atiendan? Les damos Ritalina. Es casi un razonamiento delirante, pero
lamentablemente es lo que ocurre en una gran cantidad de casos diagnosticados y tratados
como ADD. El determinismo biológico se privilegia por sobre cualquier otro análisis detenido.
El déficit de dopamina es considerado frecuentemente la causa sin preguntarse si en realidad
no se trata de una causa final, es decir una consecuencia.
Las modalidades narrativas y los objetos libidinales que presenta a los chicos de hoy la anquilosada escuela distan mucho de ser para los niños algo digno de atender. La organización tradicional de los saberes y la aplicación jerárquica disciplinaria no condice con la vida cotidiana de estos sujetos, en las que día a día se van constituyento en tanto que sujetos epistémicos en medio de la mediación y globalización tecnológicas.
Las interacciones sociales mediadas por la tecnología son hoy de muy distinta índole que las interacciones sociales mediadas antiguamente por la calle del barrio. La complejidad y la posibilidad de interacciones son cualitativa y cuantitativamente distintas. En alguna época había una cierta homogeneidad de los órdenes de la escuela y la organización social. Estado, Escuela, Familia eran instituciones homogéneas a la organización jerárquica de la escuela. El recreo era frecuentemente “la cal e del barrio” dentro de la escuela. Hoy Internet es solo uno de los aspectos contemporáneos radicalmente heterogéneo a las formas de organización de la escuela tradicional.
Quizás la escuela tenga mucho que aprender de la blogsfera y las redes sociales, si sus administradores son lo suficientemente lúcidos, podrían aprovechar la ventaja de este otro tipo de organización de las reglas, de la misma manera que lo hacen algunas grandes empresas que han logrado recuperar sus posiciones perdidas gracias a un radical aprovechamiento de esta nueva forma organización iniciada por la ética hacker. Hoy son cada vez más los grandes capitales que se vuelcan hacia estas formas de organización del trabajo tratando de apropiarse de algunas de sus ventajas (Raymond E.S (1998) Ibid). Asimismo asistimos hoy a una preferencia del mercado laboral bastante marcada hacia el campo de las “competencias” por sobre los “conocimientos” paciente y trabajosamente construidos. Los videojuegos cuyos antecedentes inmediatos han sido los programas computacionales orientados al desarrollo de competencias específicas en el campo militar y aeronáutico, son un testimonio patente de ello. Hoy nuestros niños desarrol an “competencias” a partir de videojuegos y casi sin intervención del adulto como mediador otrora esencial e imprescindible. El lugar del adulto, el maestro occidental o “el que sabe” se han desdibujado notablemente en las nuevas formas de desarrollar competencias y frente a las nuevas formas de organización del saber y el conocimiento. El saber estructurado y su correspondiente maestro investido han caído en la época contemporánea (Vasen J (2007) Ibid, Pag. 78) Las instituciones privadas han parecido aprender la lección más rápidamente. En ellas se recupera el concepto de “instructor”, sobre todo en aquel as instituciones en las que el e-learning es tomado en serio. Se forma al instructor garantizando que esté absolutamente persuadido que la sede de los conocimientos no es él, sino la currícula, y que su función es esencialmente la de “facilitador” de acceso a los conocimientos de las mismas. Por otro lado estas instituciones también han aprendido la lección de que en la cultura y el mercado contemporáneos son mucho más requeridas las “capacidades” o “competencias” (skills) específicas rápidamente utilizables, que los lentos e “inertes” conocimientos universales. El conocimiento anquilosado y pacientemente constriuido, hoy no tiene una aplicación práctica con la inmediatez que los tiempos contemporáneos requieren. Por otro lado es bastante difícil medir su eficiencia y eficacia. Con las “competencias”, las cosas son más sencillas. De hecho aquel as universidades más centradas en “competencias” que en “conocimientos”, parecen facilitar más la inserción en el mercado laboral que sus rivales, en general centradas en la producción de conocimiento de base en medio de marcos económico-sociales que hacen aún más difícil que su labor tenga alguna eficacia.
Dispersarse en clase
Juan Vasen plantea en la página 78 del texto citado más arriba, que la desjerarquización del
maestro, y la falta de investidura de su autoridad se encuentran en la base de la dispersión
que frecuentemente se adscribe al síndrome sin intentar preguntarse cuales son sus causas.
Es posible que esta no sea la única posibilidad de interpretación de tal dispersión. Las
narrativas contemporáneas en las que se forman nuestros jóvenes, difieren mucho de las
narrativas que provienen de la filosofía de la antigua grecia, basada fundamentalmente en la
transmisión oral de “quien sabía” a sus discípulos y la lectura de los grandes tratados.
También difieren absolutamente de las narrativas existentes en los libros modernos luego de
la aparición de la imprenta.
Es posible que esta diferencia de narrativas tenga mucho que ver con el hecho de que los
niños “se dispersen”. Formados en las velocidades y el bombardeo de información que los
medios y los video-juegos implican, es casi “natural” que los estímulos que tiene para ofrecer
la escuela sean relativamente insuficientes, tanto cualitativa como cuantitativamente. Ritmos
distintos, constituyen subjetividades distintas. Es casi natural que en estas condiciones un niño se aburra, y esto no necesariamente tiene que ver con la ausencia de autoridad. La autoridad es cierto que motiva las catexias libidinales sea por el camino de la sumisión o por el camino de la rebelión. Pero no necesariamente es el único motivo que puede generar y mantener el interés, la atención. Todo el movimiento Open Source al que le debemos gran parte de las ventajas de la red, en donde la autoridad es inexistente, o se encuentra muy diseminada en el nombre de los grandes monopolios, es un testimonio de esto. Las estrategias colaborativas han demostrado, en sus múltiples iniciativas, ser una fuente inimaginable de interés y motivación. Este es solo un ejemplo acerca de que no es necesario tener enfrente una autoridad a la que subordinarse o frente a la cual rebelarse para estar motivado. El deseo poco tiene que ver con los semblantes que el brillo de la autoridad presente. El deseo no va por el lado de la zanahoria puesta por delante. El deseo tiene que ver con otras causas que parecen estar alejadas de los objetos que presenta la escuela. Un sujeto sin la guía de su deseo de dispersa. El saber hacer del deseo puede tener repercusiones no predecibles con el simple hecho de que pueda algo de él [el deseo] infiltrarse en un hacer que para algunos puede ser considerado anómico, pero que tiene que ver con algo distinto. Nos queda mucho aún por aprender de las organizaciones reticulares horizontales. El tipo de desarrollo colaborativo de algunas de estas iniciativas son lo más cercano a una “democracia directa” en la que no existen los “representantes”. Sin duda este tipo de “democracia” es no imposible, pero más difícil de controlar. Como siempre, ante lo nuevo, lo diferente, no tarda en llegar la sanción. Si se percibe una pérdida de verticalidad en todas las instituciones sociales, formados en sociedades verticales no se puede más que sancionar el o como malo y como causa esencial de todos los males, aún del ADD.
Conclusiones o La profesía autocumplida.
Existe la Ritalina que cura el ADD, entonces Existe el ADD
Este es el razonamiento que suyace a esta nueva epidemia. Sorpresivamente en cuanto ha existido la Ritalina, se ha multiplicado el ADD, hasta ha mutado en ADHD. Por que no decir que el ADHD es distinto que el ADD? Por la sencilla razón que no existe la RHitalina.
Este razonamiento basado en existenciales particulares parece invertir todos los órdenes racionales o razonamientos válidos, sin embargo, su intervención en lo real y sus consecuencias son ineludibles. La forma del razonamiento es exactamente la misma que Foucault nos ha enseñado a encontrar en el discurso jurídico: Existe la prisión, entonces existen los delincuentes, entonces es necesario que exista la Policía. (Foucault M. (1992). Vigilar y Castigar, Siglo XXI), Por lo tanto, bajo el sostenimiento de la Policía subyace la necesidad de sostener la delincuencia, y ese es para este autor el principal objetivo de la Prisión como institución. Una sanción que una vez establecida socialmente hace surgir mágicamente a sus víctimas. Esto que subyace a todo el discurso jurídico, para el caso del ADD subyace al discurso médico. Efectivamente, al igual que la prisión, el ADD es un dispositivo disciplinario que intenta reducir diversas singularidades a una falsa e ilusoria homogeneidad diagnóstica. La gran cantidad de variantes que el síndrome presenta, y el modo en que es ubicado co- patológicamente con distintos cuadros, dan cuenta suficientemente de la incosistencia del cuadro, lo único que realmente homogeiniza sus variantes es la administración de Ritalina. El dato fenoménico incluso (déficit de atención) presenta en si mismo gran cantidad de variantes, quedando perfectamente entendible y reducido a la administración de Ritalina, o lo que es lo mismo a una única causa en términos de “déficit de dopamina”. Este síndrome parece ser más un dispositivo disciplinario de control de inadaptados o venta de medicamentos que una entidad mórbida objetiva.
La excesiva simpleza con que se presenta, implica correr un opaco velo sobre las determinaciones socio-económico-culturales que subyacen a la aparición de tal síndrome en una época.
Cambiar o aprovechar las nuevas modalidades de organización de la cultura y el saber en el sistema educativo puede ser un paso seguramente más complejo pero que respete más los modos de constitución subjetiva contemporáneos.
Se han recorrido algunos de los determinantes a pensar que den cuenta de una conducta cada vez más estigmatizada bajo esta denominación de ilusoria consistencia que es el ADD.
Bibliografía:1-Foucault M.(1990). Tecnologías del yo,Paidós, Barcelona.
2-Foucault M.(1992). Vigilar y Castigar ,Siglo XXI, Barcelona.
3-Freud, S 1920-22 (1990). Más allá del principio del placer, Libro XVIII, Amorrortu, Buenos Aires 4-Freud, S. 1927-31 (1990). El malestar en la cultura; Tomo XXI ; Amorrortu, Buenos Aires. 5-Hine C. Etnografía Virtual, Ed. WOC.
6-Freud, S. 1927-31 (1990). El porvenir de una ilusión; Tomo XXI ; Amorrortu, Buenos Aires. 7-Huxley, Aldous, 1894-1963 (1998). Brave New World, First Perennial Classics ed., New York: HarperCol ins Publishers.
8-Lacan J. (1970). El Reverso del Psicoanálisis, Seminario 17, Paidós, Buenos Aires.
9-Neri C. y Fernández Zalazar D.(2008). Telarañas de conocimiento: Educando en tiempos de la Web2, Libros y Bytes, Buenos Aires.
10-Prensky M. (2001). Digital Natives, Digital Inmigrants en “On the Orizon”, Vol 9 Nro 5, NCB University press11- Raymond E.S. (1998). La catedral y el bazar. Edición electrónica: 12-Roudinesco É. (2002). ¿Por qué el psicoanálisis?, Paidós, Mexico.
13-Roudinesco É.(2005). El paciente, el terapeuta y el Estado, Siglo veintiuno, Buenos Aires.
14-REVISTA: Campo Freudiano (1993). Sujeto Goce y Modernidad: Fundamentos de la Clínica, Atuel, Buenos Aires.
15-Ugarte de. D.(2007). El poder de las redes. Edición Electrónica ISBN 978-84-611-8873-4: http://www.deugarte.com/gomi/el_poder_de_las_redes.pdf16-Vasen J. (2007). La atención que no se presta: el “mal” llamado ADD, Ediciones Novedades Educativas, Buenos Aires.

Source: http://www.marianoacciardi.com.ar/textos_psicoanalisis/locuraADD_texto_y_abstract.pdf

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